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Andrea Callejas

. Publicado en Novedades

Reina de Quito

"Esta es mi oportunidad de servir"

El voluntariado social ha sido una constante en su vida. Mezcla de belleza, inteligencia y vocación de servicio, esta joven promete dedicarse al cien por ciento a su ciudad.

Quito cuenta con una nueva soberana. Se trata de Andrea Callejas, una joven de 20 años de edad que luce orgullosamente la corona y la banda de Reina de Quito desde el miércoles 23 de noviembre, fecha en la cual fue seleccionada como la mujer más bella de la capital de los ecuatorianos. El trabajo de la reina es arduo, pues permanentemente debe representar a la ciudad en eventos sociales y, sobretodo, ser un ejemplo de responsabilidad y compromiso con los más necesitados. Está convencida de que las cualidades físicas de una reina se complementan con inteligencia y trabajo.

Vocación de servicio

Andrea ha colaborado permanentemente con entidades que realizan obras sociales, a manera de voluntaria, atendiendo a pacientes con enfermedades terminales, así como dando apoyo a familias de escasos recursos económicos. Esta jovencita tiene un motor denominado fe, es muy creyente y, durante su adolescencia, fue catequista en distintas parroquias de la capital, virtudes que, además de sus cualidades físicas, la llevaron a ganar el concurso para Reina de Quito.

En múltiples oportunidades colaboró en eventos benéficos vinculados a la institución, como el desfile de modas Contrastes, a través del cual anualmente se recaudan fondos económicos para solventar los requerimientos que surgen en la Fundación Reina de Quito que ahora preside.

Por el lapso de un año decidió dejar sus estudios universitarios de Comunicación Organizacional. Cree que es importante dedicar el cien por ciento de sus energías a la labor que le ha sido asignada. “Para estudiar, tengo toda la vida. Para servir a los demás, esta es mi oportunidad”, manifiesta.

Proyectos

Entre sus objetivos principales, se destaca el afán por cuidar el planeta. Por ello, respalda las campañas ecológicas y de reciclaje que se realicen en la ciudad y el país. Está comprometida con el cuidado del ambiente y colaborará con todas y cada una de las iniciativas de la empresa privada y del sector público. Hace un llamado a la sociedad para que tome conciencia sobre la necesidad de cuidar la casa grande en la que vivimos: el planeta.

Cree que la educación es la clave para el desarrollo y, por ello, está feliz de colaborar con el trabajo emprendido por el Municipio, a través del apoyo a niños y jóvenes que abandonaron sus estudios. El afán de Andrea es motivarlos para que retomen sus actividades académicas y accedan a plazas de trabajo a través del programa “Mi primer empleo”.

La labor de la Fundación Reina de Quito es ardua. Afortunadamente, Andrea Callejas cuenta con el apoyo de las ex soberanas, quienes forman parte de la institución y que con su experiencia encaminan la labor de la nueva reina. Armar fundas de caramelos, entregar regalos, dibujar sonrisas, forman parte de las nuevas responsabilidades de esta jovencita, quien con su espíritu altruista empieza a vivir un año de servicio a los demás.

Esta jovencita tiene un motor denominado fe. Es muy creyente y, durante su adolescencia, fue catequista en distintas parroquias de la capital.

Un compromiso de vida

Un compromiso de vida

Ser reina no es solo una cara bonita. También es responder a la confianza de quien entra a diario en su oficina en busca de ayuda. Su labor consiste en buscar mecanismos que solventen los requerimientos de los sectores más pobres y abandonados de la ciudad.

Frente a las instalaciones de la Fundación, está el centro infantil “Aprendiendo a Vivir”, donde asisten niñas y niños con Síndrome de Down para recibir terapias especializadas. Andrea debe velar por el bienestar de estos pequeños y sus familias, pues la gran mayoría son de escasos recursos económicos. El centro infantil cuenta con espacios abiertos y amigables; las necesidades aumentan y, al mismo ritmo, crecen las obligaciones de la nueva soberana, cuya fortaleza aumenta al compartir maravillosos momentos con los pequeños. Andrea califica a este año como un regalo de Dios, como una enriquecedora experiencia de vida.

La nueva soberana, además del valioso apoyo de las ex reinas de Quito, cuenta con la colaboración de Carolina Ramos, Señorita Patronato, y de Talía Bueno, Señorita Confraternidad. Al conversar con ella, se sintió el compañerismo y simpatía que une a las tres, así como el compromiso que les llevará a disfrutar de sus nuevas actividades en el marco de la tolerancia, el respeto y la satisfacción de servir a Quito, “la carita de Dios”.