Mi familia o mi las nuevas tecnologías?
Para muchas familias, la mesa es uno de los espacios destinados a compartir, y donde hoy en día, los aparatos electrónicos tienen su espacio.
...suena un celular - hola dice papá, si todo en orden!-, mamá terminaba de servir los alimentos y cuando se disponía a comer, contesta desde su computadora un mensaje de su mejor amiga y promete comunicarse más tarde porque va a cenar. Pese a las interrupciones, parecía que las cosas marchaban bien, aunque la comida empezaba a enfriarse; enseguida vibra el teléfono del hijo universitario, una sonrisa se dibuja en su rostro al mirarse etiquetado en una foto de las redes sociales, inmediatamente procede a revisarla y a comentarla, el joven entablaba en aquel momento una comunicación virtual con sus amigos, quienes al mismo tiempo comentaban la publicación.
La hija adolescente quien no tenía ningún aparato electrónico, pues le castigaron debido a sus malas calificaciones, empezó a comer y a observar el rostro inquieto de su hermano, la cara de preocupación de su papá, quien recordaba los temas pendientes de la oficina, la angustiada mirada de su madre que se lamentaba por no haber atendido con mayor detenimiento a su amiga. El teléfono de papá timbraba constantemente, mamá intentaba empezar un diálogo, su computadora también recibía permanentes mensajes y no paraba de sonar; en aquel momento el hijo mayor terminaba de comer y se levantaba de la mesa algo nervioso, para dirigirse hacia su habitación y enterarse más detalles sobre los últimos acontecimientos de sus amigos.
El encuentro familiar terminó en discusión: papá defendía el proceder de su hijo, mamá lo criticaba y la adolescente incomprendida, analizaba con estupor la escena...Los planes de excursión para el siguiente fin de semana, previstos discutir en aquella atropellada cena, quedaron relegados; no hubo diálogo y tampoco vacaciones, el tiempo libre, lo utilizaron en juegos de vídeo y chats en línea, cada uno, a su manera.

Qué hacer en esos momentos?
Si bien es cierto las nuevas tecnologías se han convertido en herramientas de información inmediatas y útiles, en determinado momento pueden convertirse en distracción para la armonía de la familia; el uso excesivo de canales virtuales, manejados sin la debida organización genera malestar dentro y fuera del hogar. Tampoco se trata de satanizar a las nuevas tecnologías, sino al contrario, de utilizarlas adecuadamente, con horarios, límites y por qué no, con restricciones.
Hasta hace diez años, en nuestro país, el uso de las nuevas tecnologías era destinado a grupos definidos, hoy en día se cuenta con aparatos de diversas características manejados por una misma persona, lo probable es que en un futuro inmediato, gran parte de la población acceda a las nuevas tecnologías, por status, costumbre o necesidad.
Es preciso, saber marcar límites, entender que la comunicación directa es mucho más rica que el diálogo o los juegos virtuales. Las nuevas tecnologías acortan distancias y simplifican palabras, sin embargo si existe la posibilidad de decir aquellos sentimientos frente a frente, de salir de paseo y respirar aire puro, en familia o entre amigos; las nuevas tecnologías pueden quedar en un segundo plano, no ausentes, pero jamás ocupando el tiempo que esposo, esposa, hija o hijo necesitan, por lo menos durante los momentos de intimidad familiar.
Los expertos recomiendan desintoxicarse completamente de las nuevas tecnologías, entre treinta minutos y una hora al día, sin contar las horas en las que se duerme, tiempo en el cual es prudente mantenerse lo más distante posible de los aparatos electrónicos; llegó el momento de disfrutar en familia, de practicar juegos físicos y no sólo virtuales, inténtelo, los mensajes, permanecerán en la red, su familia, que es lo más querido no navega para siempre en un espacio cibernético.
